|
Corría el año 1987. Juana García salió de su casa, con su bici y siete quesos que llevó a vender al mercado. Cuando sus quesos se hicieron un nombre en su pueblo, Fuenteálamo, se planteó venderlos en Albacete; de Albacete, pasó a venderlos en toda la provincia; de la provincia, en Madrid y Valencia; de ahí, a toda España y, ahora, 23 años después, los vende en Portugal, Italia y Alemania, aunque produce algo más que al principio, un poco más, en torno al medio millón de kilos de queso.
Ésta es, en pocas palabras, la trayectoria seguida por la empresa Lácteos Cerrón y por su fundadora durante el último cuarto de siglo. Una trayectoria que acaba de recibir el reconocimiento del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), que recientemente le concedía el Premio Alimentos de España 2009, en la categoría A la Mujer Emprendedora. Esta misma semana, de hecho, el MARM daba marchamo oficial a la concesión de dicho premio, a través de una resolución publicada en el BOE.
Todo empezó en el paro. La historia de Juana y su empresa comenzó de la forma más sencilla, a mediados de los años 80: «me quedé en el paro -recuerda- porque la fábrica de dulces y pastas donde trabajaba cerró; mi marido era tapicero en Yecla, y estaba embarazada de mi hijo mayor; al tercer mes de cobrar el paro, me harté y empecé a pensar qué hacer». Por aquella época, a nadie se le pasaba por la cabeza hacer algo que tuviese relación con la leche de cabra. Era un producto que se consideraba marginal, tenía muy mala fama, se asociaba a la transmisión de enfermedades como la brucelosis o fiebre de malta. Incluso en los ambientes técnicos nadie daba un duro por ella. «Recuerdo un técnico de la delegación de Agricultura -rememora- un veterano de la casa, que ponía una cara de incredulidad enorme cuando le explicaba que quería producir queso de cabra; me dijo que me lo pensara seis meses, al menos, y que cuando me lo hubiese pensado, si aún tenía la idea en la cabeza, que volviese». Volvió al día siguiente. Pasaron dos años de papeleos, de trámites, de preparación, de asesoramiento e información, de 1985 a 1987. Su primera planta de producción estuvo en los bajos de su casa y fue desde allí, desde donde salió un buen día con su bici y sus siete quesos, a lanzarse a vender. Hasta hoy.
Boca a boca. Al principio, sus técnicas de venta eran muy sencillas. «Más que ir a vender -reconoce- la gente venía a mí a comprar; simplemente, los quesos gustaban y se vendían, así de simple». Fue así, con el boca a boca, como su empresa, Lácteos Cerrón, dio los primeros pasos. Hoy en día, la calidad del producto sigue siendo la principal baza, pero todo es más complicado. La planta de Fuenteálamo trata cada año unos millones y medio de litros de leche. En su mayor parte, son para producir queso, aunque también se hacen flanes, tartas, productos de confitería y semifríos. Lácteos Cerrón es, en la actualidad, una firma que da empleo a 30 personas en plantilla, además de cerca de 15 autónomos. La producción está en Fuenteálamo, aunque la firma tiene sedes en otras localidades, como la propia Albacete ciudad, Valencia o Alicante, por poner unos ejemplos.
Distribución. En cuanto a la distribución, la práctica totalidad del producto fresco se destina al mercado nacional, mientras que buena parte del curado, por razones de conservación, sale al exterior, principalmente al mercado europeo. A este mercado también se destina buena parte de la producción ecológica o biológica. En este sentido, un país crucial para la empresa fuentealamera es Alemania. En primer lugar, porque es el principal consumidor de productos ecológicos de Europa; sólo en el 2007, y según cifras de la UE, el mercado germano para esta clase de productos ascendió a 3.900 millones de euros, con tasas de crecimiento del mercado del 5-10%. Pero, además, Alemania es una gran plataforma, una puerta de entrada a otros mercados, a otros compradores interesados en los productos ecológicos. No en vano, Lácteos Cerrón estará presente el mes que viene en Biofach, la mayor feria europea de productos ecológicos y una de las mayores del mundo en su clase.
Novedades. «Llevamos ya varios años yendo a Alemania, y hasta ahora no nos han fallado, siempre volvemos con algún contacto nuevo». Este año, la empresa acude a Biofach con cinco productos nuevos, todos orgánicos. Se trata de dos variedades de queso, una al romero y la otra con miel y almendras; una línea de yogures, naturales y de diversos sabores; kefir orgánico y, por último, vino blanco. «Intentamos diversificar, por eso nos hemos metido en el sector del vino; ya comercializamos blanco y rosado y, este año, sacaremos al mercado nuestro primer tinto», aunque eso no significa dejar de lado el origen de la marca, «que sigue siendo el mismo, la leche de cabra». De hecho, aunque la empresa ya tiene su propia ganadería, con cerca de 750 cabezas, Lácteos Cerrón aún trabaja con las mismas ganaderías con las que inició su andadura hace ya casi un cuarto de siglo. «A veces, me pregunto cómo pude meterme en el negocio de la leche de cabra -dice la propietaria al hacer memoria- pero ahí estamos, al final, tuvimos razón, era un producto tan válido como los demás, sólo había que cuidarlo más, esterilizarlo, controlarlo más pero este mismo cuidado, ese esfuerzo, ha sido la clave de nuestra gran calidad, tuvo su premio». PERIODICO LA TRIBUNA 26/01/2010 |